El viaje

Roberto tiene 17 años, es un joven muy estudioso y trabajador.
Sabía que era muy temprano, pero ya que era uno de los pocos días libres que tenía entre semana, lo quería disfrutar desde muy temprano.
Había estado trabajando en un restaurante de comida rápida desde hace un año y estudiaba en UCLA .
Después de un largo periodo de estudio y trabajo , era de esperar que quisiera relajarse , he hizo planes desde el día anterior.
Al levantarse, ¡Ya tarde por supuesto! Se preparó para una caminata en el parque recreacional Kennet Hahn.
Al salir de su casa se encontró con su vecino, se saludaron y después de una pequeña charla se despidieron y se dirigió hacia su vehículo, cuando intentó darle marcha advirtió que su batería estaba muerta, al parecer, al estacionar su vehículo dejó las luces de emergencia y olvidó apagarlas, estaba un poco sacado de honda por su mala suerte.
Llamó a la triple A y se regresó a su casa a esperar su llegada. Mientras esperaba recordó que tenía un puro de cannabis recreacional , buscó una buena película y entre bocanada y bocanada se relajó disfrutando de las escenas de acción de la película que había escogido.
Al cabo de unos minutos, se olvidó que esperaba al servicio de grúas y se quedó dormido. Cuando a lo lejos escuchó algo que sonaban cómo trompetas , el sonido se hizo tan fuerte que se despertó. No podía creerlo! Eran las alarmas de desastre de la ciudad, la televisión, y los teléfonos notificándole a la gente que estaban en peligro.
Roberto se levantó asustado, desconcertado sin entender lo que estaba pasando, por un momento creyó que era un simulacro pero al ver las noticias y su teléfono descartaba esa posibilidad. Entonces abrió la puerta y quedó atónito al ver lo que estaba pasando, la gente corría como loca señalando al cielo. Levantó su cabeza y lo que vió fue algo tan impactante que por un momento no supo si estaba soñando todavía.
El cielo estaba cubierto de aviones de guerra como si de un enjambre se tratara, y de alguno de ellos saltaban paracaidistas.
De pronto algo calló con violencia dentro de su casa, por un momento creyó que era una bomba, esperó y algo temeroso entró y vió con horror a un militar extranjero muerto en su sala de estar, al parecer ese desgraciado no tubo suerte al caer.
Segundos después se escucharon unos disparos y detonaciones que cada vez se iban haciendo más fuertes y frecuentes.
Él tenía claro para ese momento lo que estaba pasando, así que no se dejó amedrentar por la situación y le quitó él arma al cadáver que estaba en su casa, un AK47 junto con todo su equipo y se dirigió a la puerta principal, poco a poco la gente se había escondido, ya no se veían muchas personas en la calle y las pocas que tenían el valor de salir y correr eran ultimadas.
Roberto comenzó a identificar los blancos a exterminar y sin dudarlo disparó. No tomó en cuenta que al primer disparo sería un objetivo a eliminar, aún así con su vida en peligro no dejaría que estos extranjeros violaran la paz y libertad de su país.
Muchos de los terroristas al identificar su posición se ubicaron estratégicamente. En filas de dos iban ganando terreno, avanzando metro a metro hacia su objetivo. Roberto los veía acercarse peligrosamente, sabía que estaba en inminente peligro.
Dio unos pasos al frente mientras disparaba su arma.
Todas esas horas jugando call of duty estaban dando sus frutos, y parecía haber estado en entrenamiento militar.
¡Al cambiar cartucho sucedió! Algo lo quemó en el estómago y al sentir esa sensación lo sabía.
Se fue desvaneciendo como en cámara lenta , en su mente pasaban muchas cosas.
Su vista se estaba nublando y no podía enfocar, se respondía a sí mismo , así es como se siente morir.
Al cerrar los ojos ya entregado a su fatal destino , abrió los ojos por última vez , cómo quién se despide de este mundo.
Pero al abrirlos se dio cuenta que aún estaba en su sofá con el porro a medio terminar quemando su estómago y con la violenta mezcla confusa de sonidos que había en su televisión.
Confundido, pero feliz de que fuera un sueño. Aparte de la quemadura no tenía mayor daño, sin embargo, triste de no ser el héroe que quería ser.
Se sonrió por el viaje que el porro le había dado.

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