El constructor

-¿Y que haces?

Le preguntó inocentemente.

 

-Construyendo el cielo.

Le respondió con una sonrisa.

 

-¿Eres Dios?

Le preguntó admirado.

 

-No; ¿Porque crees que soy Dios?

Continúo el extraño.

 

-No lo se´ ;Contestó el niño;

Porque dice mi mamá que Dios hizo los cielos.

¿Cómo dices que estás construyendo el cielo,  si mi mamá dice que el cielo ya lo hizo Dios y lo hizo en seis días?

 

-¿Y cuando lo hizo? Porque hace seis días tú no viste nada, o sí?

 

El infante de cinco años sonrió nerviosamente y le dijo:

-Es que eso fue hace mucho, mucho tiempo.

 

-¿Fué cuando tu madre era una niña?

 

-Mucho más lejos. Contestó refiriéndose a la distancia del tiempo.

 

El personaje lo volvió a ver. Y lejos de ser indiferente, sintió ternura por la inocencia y curiosidad de el niño.

 

-Eres el diablo?

Le preguntó algo dudoso y a la vez asustado.

 

-Quien es el diablo?

 

-Es el enemigo de Dios y nuestro.

 

-No; no soy el diablo.

 

-Si no eres Dios, cómo es que estás trabajando en el cielo, y si no eres el diablo, entonces ¿Quién eres?

 

-Yo soy el que forja el universo con las estrellas en el firmamento.

 

-¿Estrellas como el sol?

 

-Eres un niño muy inteligente.

Quien te dijo que el sol es una estrella?

 

-Lo ví en Youtube.

Ahí también dicen que el cielo y la tierra fueron hechos por Dios en seis días.

 

-Lo que fué es y será;

El firmamento fue hecho en seis días hace mucho tiempo y está en constante construcción.

El tiempo y la distancia no existen.

 

El niño escuchó lo que este le decía y se quedó pensando.

Al cabo de unos minutos reaccionó y le dijo.

 

-A veces he sentido cómo que estoy en la cama acostado y al mismo tiempo tengo la sensación de estar en toda la casa; más bien es como si toda la casa estuviera dentro de mí.

También la he sentido con todo el mundo; refiriéndose al planeta,  siento todo dentro de mí y a la vez estoy en mi cama.

 

Él paró un momento su trabajo y se arrodilló para estar a su mismo nivel, posó su mano en su diminuto hombro  y le comentó que esa sensación es la  omnipresencia.

 

-¿Cómo hiciste para estar aquí conmigo,

sabes dónde estabas antes de estar aquí?

 

-No lo sé; no recuerdo;

¿Estoy soñando?

 

-Todo es un sueño, todo es real.

 

Al terminar esta frase se puso de pie y se despidió.

 

 

 

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