Ratones en la casa

Nunca nadie habría podido decir que estaba predestinado en su naturaleza.

En mi pueblo hay un cuento  de un niño que tomaba cosas que no le pertenecían.

En el cuento se daba a entender que el niño se encontraba algunos juguetes en la calle, parques o banquetas; “que alguien había olvidado y el solo los recogía”.

Al ser adulto una vez llegó a la casa con unos lazos en el hombro, su mamá le preguntó:
 ¿Donde había sacado estos lazos?

Respondió que solo los había recogido del suelo.

Al parecer alguien los olvidó.

Lo extraño y para su “suerte” era que al otro extremo de las cuerdas iban amarradas unas vacas que lo siguieron hasta su casa.

Esto lo contaban para educar  a los niños  que robar es malo y que no se debe hacer.

Esto se lo habían enseñado a nuestro protagonista y nadie habría pensado que podría haber tomado un camino tan diferente al que le habían instruido.

Comenzó su carrera criminal desde jóven.

Primero eran cosas sencillas, juguetes de sus amigos, después pasó a cosas más valiosas de sus conocidos.

Y aún que sospechaban de él, no podían asegurar que él era el culpable de sus pérdidas.

Esto lo estimulaba a continuar haciéndolo y cada vez más meticuloso y  arriesgado.

Un día decidió que era tiempo de robar una casa.

Buscó la casa perfecta y pasando por uno de esos barrios observó a una pareja de ancianos.

Su casa era muy bonita y seguro ahí tendrían cosas valiosas.

Los señores eran cálidos y buenos,

Con seguridad sería fácil atracarlos.

Planeó cómo hacerlo y el fin de semana era el día perfecto.

Esperó la noche y con sigilo irrumpió en el inmueble.

La casa era grande y por ende tenía un sistema de alarma, pero este sistema no era uno convencional.

Había sido diseñado, construido e instalado por el anciano.

Al segundo que entró el maleante, el anciano recibió una notificación a su teléfono.

Esta alarma no estaba diseñada para llamar a la policía.

El señor, Camilo era su nombre, tomó su teléfono, vio la notificación y le dijo a su esposa:

¡Hay ratones en la casa!

Esa era una clave con la que se comunicaban uno al otro que alguien había irrumpido en su hogar

Marta, la señora,  muy sorprendida le preguntó que si lo había visto a lo cual asintió.

Parecían tener sangre fría ante esta situación, otros en su lugar seguro se asustarían y tratarían de ahuyentar al malhechor.

Ellos por otro lado continuaron como si nada, ella en su silla favorita haciendo negocios por internet y el viendo su serie favorita.

No soy de las personas que creen en la suerte pero sin duda alguna esta estaba a favor de los habitantes de la casa.

Porque cuando el malandro pasó por la sala,  vió a los señores y se asustó; del pánico que le causó no vio más que meterse en el primer cuarto que encontró.

Camilo estaba alerta y se percató de lo que había hecho, se levantó e iba con una calma que era inaudita considerando la situación.

Se acercó al cuarto, entró pero no vio nada.

El señor supo que estaba escondido en el closet.

Pobre individuo, no pudo haber escogido peor lugar para hacer sus fechorías.

El dueño de la casa cerró la puerta del closet por control remoto.

El ladrón solo escuchó un click , pero no quiso hacer ningún movimiento por miedo hacer descubierto.

Camilo regresó a la sala, Marta le preguntó si lo había atrapado el le contestó con una sonrisa.

Ella preguntó si tenía algún plan para el invitado inesperado y le dijo que aún no pero si no pensaba en algo solo lo dejaría morir de hambre.

Al pasar una hora ya había hecho un plan.

Como veterano de la guerra del Golfo de Fonseca, tenía mucha experiencia con explosivos.

Su fuerte era las explosiones controladas.

En su pelotón bromeaban diciendo que era tan bueno que podría poner un explosivo en la pata de una mosca y detonarla sin quitarle la vida.

Decidió que era momento de usar su destreza nuevamente y colocó pequeños explosivos alrededor de la puerta del closet, sin importarle si destruía su propiedad.

Luego cerró la puerta de la habitación y Quitó el seguro de la puerta del closet con el control remoto.

Pasaron horas y no hubo novedad. Al parecer el ladrón no tenía intenciones de salir todavía y como ya era la hora de dormir se fueron  a su recámara.

Entre los ronquidos de ambos alertaron al ladrón y este se sintió más seguro y pensó que ya no había problema.

Creo que nunca se dio cuenta que había estado encerrado con llave en el closet.

Abrió la puerta y lentamente salió.

No era tonto, para nada, advirtió que habían objetos extraños alrededor de la puerta y logró evitarlos.

Al tratar de abrir la puerta del cuarto se dio cuenta que estaba encerrado y en ese momento su angustia le ganó.

Algo en su interior le decía que eso no era normal.

Pobre ladrón, apenas comenzaba a caer en cuenta que escogió a las personas más sádicas para robar.

Camilo estaba dormido pero al abrirse la puerta del closet se despertó, su sueño era liviano,  fácilmente se despertaba y tener a este visitante lo ponía en alerta.

Se acercó sin cautela a la puerta del cuarto donde estaba el ladrón y amagó con abrirla pero sabía que estaba cerrada, hizo ruido con las llaves para alertar al ladrón.

Esto funcionó y el ladrón  en su pánico se volvió a encerrar en el closet.

Camilo escuchó como el ladrón cerraba la puerta lo más silencioso posible y se sonrió para si mismo, cerró la puerta del closet por control remoto y abrió la habitación.

Luego se fue a su cuarto y continuó durmiendo.

El ladrón  al escuchar que abrió la puerta dedujo que se había ido a dormir sin cerrar la puerta del cuarto, esperó unos minutos y al escuchar que estaba roncando intentó abrir la puerta del closet

La angustia se apoderó más, tanto que sus ojos comenzaron aguadarse.

Al darse cuenta que la puerta estaba cerrada y era imposible abrirla, era como esos sistema de puertas electromagnéticas.

Al sentirse acorralado comenzó a tratar de forzar la puerta para que cediera sin éxito, cada vez hacia más ruido hasta que de la desesperación tiró una bandeja de plata que estaba en una de las repisas.

Supuso que esto alertaría a los dueños y solo se preparó para  cuando abrieran la puerta confrontarlos.

Podía ser un ladrón pero no tenía pensado lastimar a nadie, aún que en estas circunstancias todo era diferente y su supervivencia era primordial.

Lejos de parar los ronquidos no pasó nada más y el ladrón se sorprendió que no lo habían escuchado.

Pensó que tal vez ese closet era a prueba de ruidos o algo asi.

Los señores estaban viendo a través de sus teléfonos la cámara que tenían en el cuarto.

Camilo cerró la puerta del cuarto con llave desde su cama y Quitó el seguro del closet.

Esto le permitía salir al ladrón del closet, pero no de la habitación, poniéndolo más nervioso.

Éste se dio cuenta que era la presa.

Sabía que de estar robando comenzó una pelea estratégica por su vida y que alguien cometería un error y sólo uno de los tres iba a sobrevivir.

Para ser fiel a la saña del anciano, éste se levantó sigilosamente y al llegar a la puerta de la habitación la golpeó con fuerza.

El ladrón se asustó tanto que de el otro lado del cuarto parecía volar sobre los explosivos, los pisaba mientras corría hasta refugiarse en el closet.

Sin saber que había sido grabado todo en video para entretener y alimentar la perversión de estas personas.

El anciano regresó a su cuarto y comenzó a ver el vídeo.

El sadismo era increíble.

Pocas veces se habrá podido ver tal ferocidad.

La pareja reía a carcajadas al ver la angustia que le estaban causando al incauto.

Entre risas Camilo se logró dar cuenta que los pequeños explosivos no habían funcionado.

Se molestó consigo mismo por fallar tan estrepitosamente.

Mientras decidía que hacer se quedó dormido.

El ladrón por otra parte y sin poder dormir ya tenía un plan.

Había advertido que esas cosas en el suelo deberían ser alguna trampa, bombas o algo así.

Y decidió que haría explotar una y hacerse el muerto para cuando el dueño lo viniera a buscar, dejar que se acercara lo suficiente para atacarlo por sorpresa y conseguir su libertad.

Al escuchar la explosión el señor vio su teléfono para ver por la cámara y notó el cuerpo tirado junto a uno de sus artefactos.

Su esposa también se despertó y le preguntó si ya había caído y él le respondió afirmativamente y ambos volvieron a dormir como si nada hubiera pasado.

Al día siguiente él se levantó, fue a la habitación donde estaba encerrado el ladrón y abrió la puerta.

Acompañado de un rifle se acercó a su víctima, lo observó por unos minutos mientras pensaba que hacer con el cuerpo.

En eso, notó que el cuerpo estaba ligeramente movido, era algo imperceptible  pero llamaba mucho su atención.

De acuerdo con la explosión las heridas del cuerpo no correspondían.

Observó a los lados del cuerpo y mientras se acercaba con cautela,  apuntando el arma a la cabeza de su víctima no quiso arriesgarse más y soltó un disparo certero a su cabeza.

 

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