el amor es…

Había perdido el apetito, tenía varios días en esa condición.

La televisión no lo entretenía, sus redes sociales no le satisfacían.

Estaba con esa sensación de ansiedad.

Miraba su teléfono habría las aplicaciones y luego  las cerraba, estaba como esperando a ver algo en el teléfono que nunca llegaba.

Sin duda alguna se había enamorado.

Tenía algún tiempo conociendo a su amor pero no tenía el valor de decirle lo que sentía.

Desde hace algunos días estaba sintiendo un extraño latido en su corazón,  con el simple hecho de ver un mensaje de texto o de ver las notificaciones de cuando subía algo a la  red, su corazón se volvía loco y parecía que se le quería salir del pecho.

Era algo nuevo y perturbador porque no sabía cómo lidiar con eso.

Por momentos sentía un nudo en la garganta, mezclado con una desesperada revolución en sus tripas.

 

No esque este sea un amor tóxico, aunque no sabría si esto es peor.

Simplemente no tenía valor para declararle su amor.

Eran tan amigos y se llevaban tan bien que le dolía pensar que podría alejar a alguien  tan importante de su vida.

 

Ya se venía el día de el amor y de la amistad y se había inspirado tanto en el amor que sentía que escribió un poema para entregárselo.

Esto aceleraba su ansiedad más que de costumbre pero lo había decidido y no cambiaría su decisión  por nada.

 

Tenía el  cuaderno de notas  en el pupitre, cuando se acercó por el lado izquierdo el amor de su vida y lo tomó sin decir nada, lo  abrió justo donde estaba el poema y lo leyó.

Sonreía mientras ejecutaba la lectura y al terminar soltó una carcajada burlona diciéndole que era lo más ridículo que había leído.

Su rostro se desencajo notablemente.                                                                                        Notó rápidamente que se había pasado y le pidió disculpas, le dijo que no se sintiera mal, que el poema estaba muy bien y que seguro a quien se lo haya escrito le iba a gustar mucho, que aprovechará estas fechas para entregárselo y que sus burlas no eran más que envidia porque su crush no le hacía cosas así, incluso sabiendo que hace todo pensando en su amor.

Le comentaba que por las mañanas se despierta pensando en ver sus ojos.           Esperando que pueda escuchar su dulce  vos llamándole por su nombre.

Ya sabes, el amor es como un ave extraña que anida en lugares aún más extraños.

Espero que tengas mejor  suerte con tu poema.

 

 

 

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