Dulce Venganza

Ahí estaba, llorando en los brazos de su amante, tratando de explicarle lo que su esposa le había dicho, lo que con odio le había recriminado.

Ana, lo vio llegar con esa cara desencajada; sabía lo que estaba pasando y se preguntó si su    esposo lo sabía todo.

Debo hacer un paréntesis en esta historia, para poder explicarte cómo empezó todo este embrollo.

Miguel estaba conciente que era un tipo con mucha suerte, nunca pensó que llegaría tan lejos en la vida.

Recientemente había sido promovido en su trabajo. Luego de muchos años hoy era jefe del departamento de recursos humanos en una compañía prestigiosa en los Ángeles.

Hay que reconocer que Miguel era un tipo muy capaz, con liderazgo, al mismo tiempo tenía un toque especial y estaba comprometido con los empleados;  sin dejar atrás su enfoque con la compañía.

Estaba cruzando una muy buena racha. 

Fue ahí donde lo conocí.

Deja me presento; mi nombre es Bernardo

Y desde hace 18  años trabajo en la misma compañía que Miguel, no siempre estuve en los Ángeles, antes estaba en una sede en nueva York pero cuando Miguel fue promovido necesitaba una mano derecha y yo había solicitado mi traslado a los Ángeles y como en forma de milagro me ofrecieron esa posición que estaba vacante.

Miguel había visto mis logros a lo largo de los años, lo comentó con la directiva y yo , claro! muy feliz de ser promovido.

Mis años de experiencia ayudaban mucho a la posición que me ofrecían.

Miguel era relativamente nuevo, pero como dije anteriormente, tenía lo que se necesitaba para tener el puesto de jefe.

Hace cinco años, hubo un pequeño problema, Miguel; aprovechando su posición estaba haciendo una especie de nepotismo.

Tanto familiares como amigos eran referidos por él para trabajar en la compañía y teníamos órdenes de aceptarlos, sin importar si estaban calificados o no.

Esto trascendió a un conflicto entre empleados, aparentemente algunos empleados se dieron cuenta que habían ingresado a la empresa gente que no sabía hacer su trabajo y que ganaban mucho más que los que tenían señoría en la empresa, eso les incomodó.

Si era justo o no ya tú lo juzgarás.

El problema dio un paso más allá cuando  Sandra; una compañera de contaduría, se dio cuenta que a la persona que estaba entrenando ganaba más que ella, eso ya era un secreto a voces, pero lo que le dolió fue que eso es solo por ser familiar de Miguel, el jefe.

Sandra sabía que no se podía quejar conmigo, era obvio que podría estar coludido, cuando menos.

 yo solo seguía órdenes, pero claro que  eso ella no lo sabía.

Entonces se armó de valor y fue a hablar con uno de los directivos de la empresa, quién la escuchó atento.

Fue cuestión de minutos que todo se escandalizó.

Miguel fue llamado a la oficina e interrogado ante las acusaciones, alrededor de una hora había pasado cuando  también fui  llamado.

Cuando llegué a la entrevista, él  anfitrión comenzó a decirme que teníamos un gran problema.

mi sorpresa fue mayúscula cuando me dijo que mi trabajo era seguir las instrucciones de mi jefe  inmediato y que de no acatar las órdenes cómo se me indican estaría poniendo en peligro mi carrera en la compañía.

Comprenderás que estaba perdido, no entendía nada de lo que decía y me limité a asentir con la cabeza con un tímido ¡sí señor!

 Estoy seguro que tú en mi lugar habrías dicho y hecho algo diferente. 

Ojalá yo pudiera haberlo hecho; por el contrario, aguanté la tormenta sin preguntar, con el seño fruncido y serio, con el corazón lleno de amargura, sintiendo como un trago amargo en la garganta y que se negaba a bajar.

Fueron treinta y seis largos minutos entre los que fuí herido con palabras crudas a cerca de algo que no sabía bien de qué se trataba y que no había hecho.

Me preguntaba que había pasado en esa reunión con Miguel, que le había dicho Sandra, que tenía que ver yo para que se me castigará de esta manera tan cruel?

No pregunté .

Tomé la responsabilidad de todo, callé y salí de la oficina con odio en mi alma.

En mi mente se empezaron a crear pensamientos de lo más tenebroso, estos pensamientos no solo son dañinos, si no peligrosos.

Desde ese momento comencé a planear su muerte.

Fueron tres largas horas en las que tuve que aguantar esa situación.

Al llegar a casa, mi esposa me esperaba con la cena lista, no le gustaba cocinar; pero tenía bien surtida la nevera con comida congelada; eso era lo que me estaba sirviendo.

Abrí la conversación y desahogue lo que sentía por dentro, le comenté que me habían traicionado, le dije los detalles de lo sucedido.

Ella, mientras revisaba su instagram respondía con un -umju!

Al parecer no podía ponerse en mis zapatos y comprender lo delicado que era el asunto.

No solo estaba en peligro mi integridad moral, también lo estaba mi trabajo y nuestro sustento.

Sabía que no me escuchaba pero continué con el relato y al terminar le pregunté que opinaba.

Su respuesta era inverosímil, dijo y cito textualmente.

Si hubo un malentendido fue tu culpa, no dijiste nada, eso da a entender que fuiste el responsable, además Miguel no se ve un mal tipo, es amable e incluso te he escuchado a tí decir maravillas de él cómo jefe, ahora no te quejes.

Qué ?

No es posible que estés de su lado!

Repliqué .

No estoy de su lado; pero no te puedes quejar si no haces nada para cambiarlo.

Entonces me dí cuenta  lo estaba haciendo mal.

Mi rencor siguió creciendo de forma monumental pero no dejé  que esto me ofuscara, como antes, solo me limité a quedarme callado.

Pasaron un par de días y mi trabajo siguió con normalidad, salvo algunos rumores, uno decía que si mi jefe tenía familiares en el trabajo era mi responsabilidad; la empresa era grande y podría haberlos  puesto en otro departamento; que no era necesario que estuvieran bajo las órdenes directas de Miguel.

Eso me enfureció pero era solo un rumor, claro que con lo que me dijeron en la reunión, sonaba coherente.

Ya había desistido de darle muerte a Miguel , además yo no era así de violento, y por muy enojado que estuviera no llegaría a tanto.

El día miércoles14 de noviembre Miguel no fue a trabajar y me pidió que pasara a su casa por unos documentos de la empresa; los necesitaban para el siguiente día y  al parecer no iba a poder ir el resto de la semana por alguna complicación, no supe cuál, no soy de las personas que se interesen tanto en sus compañeros , mucho menos por Él .

Eran las 11:45 de la mañana cuando llegué a su casa, pero no estaba, me recibió su esposa, una hermosa y amable mujer de unos 35 años, me dijo que pasara mientras me platicaba que su esposo no estaba pero que llegaría en cualquier momento: en la sala , justo donde debería estar la mesita de centro, estaba un corralito de bebé, en el cual estaba jugando Daniela.

No la conocía más que en fotos y  había escuchado hablar mucho de ella, era el orgullo de Miguel , era su primogénita.

Estuvimos platicando por media hora aproximadamente cuando su marido le llamó y le dijo que iba a tardar, preguntó si yo ya había llegado y ella le contestó que ya tenía mucho tiempo esperando, él le pidió que me diera un folder amarillo que estaba en su escritorio porque iba a tardar más y no quería retrasarme. 

Ella siguió sus instrucciones y me entregó el documento, mientras me lo entregaba, continuaba nuestra charla.

No es que fuera interesante pero tengo que mencionar que entre nosotros hubo mucha química, parecía que hubiéramos sido amigos desde hace mucho tiempo y nos habíamos encontrado nuevamente.

Al despedirnos estábamos con una sonrisa enorme, caminé a mi auto y comencé a manejar, yo aún sonreía, y de pronto tuve una epifanía.

De pronto, mi sonrisa alegre se fue oscureciendo y poco a poco se iba trasformado en una sonrisa diabólica.

El tiempo de la venganza había regresado.

Lo golpearía tan fuerte que vería su orgullo tirado por los suelos.

Sabía de antemano que el amor por su esposa era mucho, pero el eslabón más fuerte que los mantenía juntos era su hija. 

Miguel amaba a su esposa, sin embargo era muy “especial” y tenía que tener mucha paciencia, a parte de celosa y posesiva era un tanto agresiva, él se quejaba mucho de eso incluso antes de tener a la bebé.

Cuando ella nació,  al parecer él dejó sus defectos en segundo plano.

En la fiesta de Navidad que la empresa hacía , me acerqué con mi esposa y se la presente a Miguel, usando las mismas palabras que ella había usado para defenderlo.

 Unos calificativos que ella sabía que me habían molestado.

Ella lo notó , pero lo disimuló tan bien, como sólo ella sabía. 

Acto seguido me fuí como si alguien al otro lado de la sala   me estuviera llamando y los dejé solos, para que platicaran.

 La esposa de Miguel aún no había llegado a la fiesta , eso me favorecía. 

Los dejé platicar hasta que llegó Lorena , la esposa de Mi jefe.

Luego me acerqué e hicimos una reunión de parejas, fue muy jovial, platicamos y nos divertimos con chistes.

Al terminar la fiesta; mi esposa y yo en casa, comenzamos a discutir; ella no había dejado pasar por alto  las palabras de presentación que le dí, y la molestó que la dejara sola, me lo recriminó.

Simplemente pensé que estarías a gusto estar a solas con él ya que te parece  muy buena persona, le dije escuetamente.

Ella se enfureció más y se encerró en el baño. 

Unos segundos más tarde recibí una notificación de instagram donde ella le da un me gusta y comenta en un post de Miguel .

Esa sonrisa otravez!

 una sonrisa que denota cinismo.

A Miguel le gustaba mi esposa yo lo sabía, ¿Y como no? Ella era una mujer muy hermosa.

Hoy solo era cuestión de tiempo,

Y el costo  que sería  mover los hilos correctos para que el plan de venganza siguiera su curso.

Planee un par de visitas de Miguel a mi casa y obvio que pensaba dejarlos solos, dejar que fluyera lo que tendría que pasar.

En  pocos días, no sé realmente cuando pasó, pero pasó.

Se notaba en su forma de actuar,  hablar y dejó de buscarme en la cama, era más bien indiferente.

Un día después que llegué de trabajar, me dijo que sintió que alguien la estaba siguiendo, la vi a los ojos y le dije con una sonrisa burlona,  que  así estaba su conciencia, ella dijo algo asustada , no estoy bromeando!

 he visto gente tomando fotos en mi dirección y eso no es normal.

Tampoco yo estoy jugando, le repliqué ; todos toman fotos por todos lados, le comenté.

Me preguntó con algo de sarcasmo, ¿que si todos toman fotos con cámara profesional? 

Además una vez tal vez, pero ya más de dos es raro.

Creo que mi esposa era más lista que mi detective; en seguida le mandé un texto para que se pusiera abusado.

Me respondió en seguida.

Necesitamos vernos !

Decía su mensaje.

Inventé una escusa para salir de casa.

 Al llegar a su oficina me dijo que ya no había razón para seguirla, tenía pruebas contundentes para probar sin lugar a duda que Miguel y Ana tenían una relación.

Esto es lo que estaba esperando.

Le agradecí por su trabajo, él se sorprendió! No esperaba que lo tomara de esa manera, me comentó que en años de experiencia no había visto que alguien se pusiera feliz saber que lo engañaban.

Tomé el sobre con las fotografías y salí del lugar. 

Había planeado esto por años, sabía qué hacer .

Guardé unas copias de las fotos en un teléfono nuevo que tenía especialmente para esto.

En la cama junto a mi esposa, mientras ella estaba viendo su show de Netflix en el teléfono, yo enviaba las fotos, usando un correo electrónico que había hecho con este nuevo teléfono, a Miguel , junto con una nota amenazadora, diciendo que destaparía su cloaca de mentiras.

Quería torturarlo antes de dar el golpe final.

Un par de minutos mas tarde Ana se sobre saltó , se puso pálida y no pudo disimular esta vez, voltee y le pregunté:

Qué pasa; estás bien?

 No pasa nada; estoy bien.

 contestó con los ojos llorosos y muy nerviosa.

Dejé mi teléfono a un lado y me dispuse a dormir, sabía que ella ya no estaría en paz, mucho menos Miguel.

En el transcurso de la noche noté que recibía y enviaba mensajes, yo solo disfrutaba de la angustia que estaba provocando.

 A la mañana siguiente me preparé para ir a mi trabajo, Ana estaba con grandes ojeras, se notaba que no había podido dormir toda la noche, se veía demacrada, le pregunté si estaba bien, obviamente dijo que si y me fuí.

Miguel me vio desde los ventanales de su oficina, se veía angustiado, lo saludé desde lejos levantando mi mano derecha y le sonreí, él solo movió su cabeza y agachó su mirada, después se levantó y cerró las cortinas.

 Me senté en mi cubículo y envié el correo electrónico que había preparado la noche anterior, con destinatario a Lorena, la esposa de Miguel, algunos colegas del trabajo y también a los amigos de sus redes sociales.

Apenas habían pasado algunos minutos y Miguel salió corriendo de las oficinas.

Iba  a ver a su amante para desahogarse con ella.

A llorar entre sus brazos.

Tratando de explicar lo que Lorena le había reclamado con tanto odio luego de recibir el correo anónimo. 

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